Se puede encontrar tendencia a asumir riesgos o ansiedad en las células del hipocampo

Las personas son bastante diferentes cuando se trata de probar cosas peligrosas o estimulantes. Sin embargo, hasta ahora, el mecanismo neuronal subyacente a este comportamiento de riesgo ha permanecido en gran parte desconocido.

En un nuevo estudio, neurocientíficos de la Universidad de Uppsala en Suecia y el Instituto del Cerebro de la Universidad Federal de Rio Grande do Norte en Brasil encontraron que ciertas células en el hipocampo pueden desempeñar un papel clave en la tendencia de una persona a asumir riesgos o su rasgo opuesto, ansiedad. Estas células pueden ayudar a determinar si es más probable que se entusiasme con el paracaidismo o se estremezca de miedo al pensarlo.

Estas células del hipocampo, conocidas como células OLM, producen un ritmo cerebral que se encuentra presente cuando los animales se sienten seguros en un entorno amenazante (por ejemplo, cuando se esconden de forma segura de un depredador pero aún conscientes de la proximidad del depredador).

Anteriormente, el mismo grupo de científicos descubrió que las células OLM eran las "guardianas" de los recuerdos en el hipocampo y que estas células eran muy sensibles a la nicotina.

"Este hallazgo puede explicar por qué la gente fuma en exceso cuando está ansiosa", dijo el Dr. Richardson Leao, investigador de la Universidad Federal.

Los nuevos hallazgos revelan que la ansiedad y el comportamiento de riesgo pueden controlarse mediante la manipulación de estas células OLM. Además, las células OLM pueden controlarse mediante agentes farmacológicos.

Descubrir una vía que modula de forma rápida y robusta el comportamiento de riesgo es muy importante para el tratamiento de la ansiedad patológica, ya que el comportamiento de riesgo reducido es un rasgo en las personas con altos niveles de ansiedad.

Actualmente, muchos pacientes con ansiedad severa reciben antidepresivos, pero estos medicamentos actúan en todo el cerebro, no solo en las áreas donde se necesitan, y pueden provocar efectos secundarios. Por lo tanto, si un medicamento actuara en una sola región del cerebro o incluso en un grupo muy específico de células, sería un gran avance en el tratamiento de la ansiedad y trastornos asociados como la depresión.

El descubrimiento de estas neuronas y su papel en la ansiedad y la asunción de riesgos puede abrir un camino para el desarrollo de ansiolíticos y antidepresivos altamente eficientes sin efectos secundarios comunes, como la apatía.

"Es fascinante cómo diferentes regiones de la misma estructura cerebral controlan comportamientos distintos y cómo interactúan entre sí", dijo el Dr. Sanja Mikulovic de la Universidad de Uppsala.

"La identificación de circuitos específicos que subyacen a los procesos cognitivos o emocionales es crucial para la comprensión general de la función cerebral y para el desarrollo de fármacos más específicos para tratar los trastornos".

Los nuevos hallazgos se publican en la revista Comunicaciones de la naturaleza.

Fuente: Universidad de Uppsala