¿Estamos parcialmente conscientes durante la anestesia general?

Cuando las personas se someten a anestesia general, parecen perder el conocimiento o al menos dejan de reaccionar a los estímulos externos.

En un nuevo estudio, los investigadores finlandeses querían saber si la conciencia total se pierde realmente durante la anestesia o si persiste en el cerebro en un estado alterado.

Sus hallazgos muestran que la anestesia general puede parecerse al sueño normal más de lo que se pensaba.

Para el estudio, los investigadores de la Universidad de Turku y el Distrito Hospitalario del Suroeste de Finlandia observaron los cambios causados ​​por los anestésicos mientras los pacientes eran monitoreados con electroencefalograma (EEG) y tomografía por emisión de positrones (PET).

Primero, los voluntarios sanos fueron anestesiados con dexmedetomidina o propofol. Los fármacos se administraron con infusiones controladas por objetivo controladas por ordenador hasta que el sujeto apenas perdió la capacidad de respuesta.

A partir de este estado, se podía despertar a los participantes con un ligero temblor o una voz fuerte sin cambiar la infusión del fármaco. Tan pronto como los voluntarios recuperaron la capacidad de respuesta, se les preguntó si experimentaron algo durante el período de anestesia.

Casi todos los participantes informaron experiencias de ensueño que a veces se mezclaban con la realidad, dijo el profesor de psicología Dr. Antti Revonsuo.

Los participantes estuvieron expuestos a frases en finlandés durante la anestesia, la mitad de las cuales terminaron como se esperaba y la otra mitad en una palabra inesperada, como "El cielo nocturno se llenó de tomates relucientes".

Normalmente, cuando una persona está despierta, la palabra inesperada provoca una respuesta en el EEG, que refleja cómo el cerebro procesa el significado de la oración y la palabra. En este caso, el equipo de investigación probó si los participantes podían detectar y comprender palabras u oraciones completas durante la anestesia.

Los hallazgos del EEG mostraron que el cerebro no podía diferenciar entre frases normales y extrañas cuando estaba bajo anestesia. Tanto las palabras inesperadas como las esperadas produjeron una respuesta significativa, lo que significa que el cerebro estaba tratando de interpretar el significado de las palabras.

Sin embargo, una vez que los voluntarios se despertaron, no recordaron las frases que habían escuchado, dijo la profesora adjunta, la Dra. Katja Valli, investigadora principal.

Los participantes también estuvieron expuestos a sonidos desagradables durante la anestesia. Después de que se despertaron, los sonidos se volvieron a reproducir y, sorprendentemente, reaccionaron más rápido a estos sonidos que a los nuevos que no habían escuchado antes. Los participantes que recibieron dexmedetomidina también reconocieron los sonidos reproducidos mejor que por casualidad, aunque no pudieron recordarlos espontáneamente.

Esto sugiere que el cerebro puede procesar sonidos y palabras aunque el sujeto no pueda recordarlos después. En contra de la creencia común, la anestesia no requiere una pérdida total del conocimiento, ya que basta con desconectar al paciente del entorno, dice Scheinin.

Los resultados de EEG fueron en su mayoría similares a los de estudios anteriores. Sin embargo, el nuevo estudio utilizó infusión constante tanto cuando los participantes estaban dormidos como despiertos, lo que permitió a los investigadores diferenciar los efectos de los fármacos en la conciencia de otros posibles efectos directos o indirectos.

El estudio también analizó los efectos de cuatro anestésicos diferentes en el metabolismo cerebral regional de la glucosa con imágenes de PET. Los hallazgos aliviaron la preocupación por los posibles efectos nocivos de la dexmedetomidina en la relación entre el flujo sanguíneo cerebral y el metabolismo. En el futuro, la investigación seguirá investigando el vínculo entre el flujo sanguíneo cerebral o el metabolismo y el estado de conciencia.

En general, los hallazgos muestran que la conciencia no se pierde necesariamente por completo durante la anestesia, aunque la persona ya no reacciona a su entorno. Las experiencias y pensamientos oníricos aún pueden flotar en la conciencia, y el cerebro aún puede registrar el habla y tratar de descifrar palabras.

Aun así, la persona no los comprenderá ni recordará conscientemente, y el cerebro no puede construir oraciones completas a partir de ellos.

Fuente: Universidad de Turku