Programa de prevención mejora la conducta antisocial en niños

Un nuevo programa piloto en la Universidad de Granada se muestra prometedor para ayudar a prevenir el comportamiento antisocial en los primeros años que se extiende hasta la edad adulta.

Los investigadores han sido pioneros en un programa de intervención dirigido a niños de 3 años llamado Aprender un convivir (aprender a vivir juntos).

Los hallazgos del estudio piloto revelaron que el 90 por ciento de los niños que participaron en el programa interactuaron más activamente con otros niños y que el 86 por ciento experimentó una reducción en la ansiedad, depresión, timidez o aislamiento social.

Financiado por el Ministerio de Educación y Ciencia de España, los investigadores tomaron una muestra de 131 niños de tres años. Se identificó un grupo de control de 53 niños junto con un grupo experimental de 78.

El grupo experimental fue capacitado con el programa Aprender durante tres meses y se realizaron evaluaciones antes y después de la intervención.

Basado en la interacción con títeres, el programa se dividió en cuatro bloques con una duración de tres semanas respectivamente. Se llevaron a cabo dos sesiones de 1,5 horas por semana.

La primera mitad de la sesión consistió en tres títeres que explicaron a los niños el contenido de la sesión. Después de la introducción, se desarrollaron e implementaron diferentes actividades en entornos de grupos pequeños.

Los resultados revelaron que los participantes en el Aprender un convivir programa había mejorado las interacciones sociales y la autogestión. Específicamente, fueron más independientes, cumplieron con las reglas establecidas, compartieron sus cosas, respetaron los sentimientos de los demás, expresaron mejor sus propios sentimientos, ayudaron a sus compañeros y maestros, prestaron atención, se disculparon, agradecieron a los demás y mostraron un comportamiento menos agresivo y violento.

Los investigadores creen que el programa de intervención es prometedor para mejorar el rendimiento académico. Después de participar en el programa, el porcentaje de niños con una puntuación alta en Competencia Social aumentó del 7,8 por ciento al 47,8 por ciento.

El programa también logró reducir el porcentaje de niños con trastornos de conducta del 27,8 por ciento al 11,9 por ciento. Además, el 60 por ciento de los participantes experimentó una mejora en su déficit de atención e hiperactividad, lo que tendrá un impacto positivo en su desempeño académico y de aprendizaje, anotaron los investigadores.

El estudio fue realizado por María Fernández Cabezas, Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Granada, y coordinado por los profesores Fernando Justicia, Carmen Pichardo Martínez y Trinidad García Berbén.

El proyecto de investigación es un esfuerzo de cinco años destinado a estudiar los efectos de la formación en las competencias sociales desde la primera infancia para reducir los trastornos de conducta.

Una vez finalizada esta investigación, los autores concluyeron que es necesario ofrecer educación social y emocional en las escuelas primarias de forma sistemática y rigurosa, y que se evalúen los resultados obtenidos.

“Por lo tanto, sería positivo que este programa fuera implementado en el futuro por maestros de primaria, y que los resultados obtenidos se extendieran a otros entornos como las familias”, dijo Cabezas.

Los trastornos de la conducta se definen comúnmente por patrones consistentes de conducta que rompen las reglas. Tanto las causas biológicas como las ambientales se han relacionado con los trastornos del comportamiento.

Específicamente, los niños con mayor riesgo de trastornos negativistas desafiantes y de conducta son aquellos que tienen bajo peso al nacer, daño neurológico o trastorno por déficit de atención con hiperactividad. El riesgo también se ha asociado con el rechazo por parte de las madres después del nacimiento de un bebé, la separación de los padres, el cuidado de crianza deficiente, el abuso físico o sexual y la pobreza.

Fuente: Universidad de Granada