Nuestro cerebro sobre el estrés: olvidadizo y emocional

Cuando estamos estresados, a menudo sentimos que todo comienza a desmoronarse. Es durante los momentos estresantes que extraviamos nuestras llaves, olvidamos eventos importantes en nuestros calendarios, no llamamos a nuestras madres en sus cumpleaños y dejamos documentos importantes del trabajo en casa.

Ahora, además de su factor estresante original, está bajo más presión porque está luchando por encontrar las llaves perdidas, lidiando con sentimientos heridos o reconstruyendo frenéticamente proyectos olvidados.

Y además de eso, cuando estamos estresados, nuestras emociones corren desenfrenadas. Esa lucha por las llaves es cualquier cosa menos tranquila y un comentario de tu madre sobre esa llamada telefónica perdida puede hacerte sentir profundamente culpable.

Es fácil atribuir estos lapsos de memoria e intensidad emocional a una simple sobrecarga. Cuando estamos estresados, normalmente es, al menos en parte, porque tenemos demasiadas cosas en marcha y simplemente no tenemos la capacidad para mantenernos al día con todo.

Los científicos han sabido lo que nos dice el sentido común: que el estrés tiene un impacto en la memoria y las emociones. Pero no es solo que tengamos muchas cosas que hacer y no prestemos atención. El estrés en realidad tiene un impacto en cómo el cerebro procesa la información y almacena los recuerdos. Y la investigación de las últimas décadas ha identificado cambios en ciertas áreas del cerebro durante momentos de estrés.

Ahora, una nueva investigación, publicada en el Journal of Neuroscience, se basa en la comprensión previa del cerebro. Sugiere que los cambios dramáticos que ocurren en el cerebro cuando estamos bajo estrés están relacionados con nuestras emociones y la memoria dispersa.

El estrés crónico afecta dos áreas importantes del cerebro en lo que respecta a la memoria: el hipocampo y la amígdala.

En esta nueva investigación, las señales eléctricas en el cerebro asociadas con la formación de recuerdos fácticos se debilitan, mientras que las áreas del cerebro asociadas con las emociones se fortalecen.

Entonces, según estos investigadores, con el aumento del estrés, nuestros cerebros están programados para descartar información objetiva y depender en gran medida de las experiencias emocionales.

“Nuestros hallazgos sugieren que el creciente dominio de la actividad amigdalar sobre el hipocampo durante e incluso después del estrés crónico puede contribuir a la mejora de los síntomas emocionales, junto con la función cognitiva deteriorada, que se observa en los trastornos psiquiátricos relacionados con el estrés”, sugieren los investigadores.

Entonces, cuando esté bajo estrés, como cuando olvidó ese importante documento de trabajo y su jefe hace un comentario que hace que se convierta en gelatina por dentro, tenga en cuenta que su cerebro está programado para resaltar la parte emocional de su mensaje.La parte fáctica del mensaje puede perderse por completo, lo que puede dejarlo intensamente emocional y fallar al actuar sobre hechos importantes.

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