La divulgación puede no ayudar a las personas con alto riesgo de suicidio

Las investigaciones emergentes sugieren que las estrategias de uso común para evitar que las personas vuelvan a intentar suicidarse son eficaces.

Actualmente, el tratamiento de elección para una persona que ha intentado suicidarse pero ha fracasado es el contacto estrecho, el seguimiento y la interacción personal.

Pero en el nuevo estudio, los investigadores de los Servicios de Salud Mental en la Región Capital de Dinamarca y la Universidad de Copenhague descubrieron que una mayor atención y apoyo para una persona de alto riesgo no pudo prevenir intentos de suicidio adicionales.

El estudio se publica en la Revista médica británica.

Los investigadores descubrieron que no había diferencia entre recibir un tratamiento estándar después de un intento de suicidio o recibir una intervención adicional de alcance asertivo.

El estudio se llevó a cabo en la Unidad de Investigación del Centro Psiquiátrico de Copenhague de 2007 a 2010. Participaron en el estudio un total de 243 pacientes que habían intentado suicidarse recientemente; 123 en el grupo de intervención adicional y 120 en el grupo de control.

En el estudio, la frecuencia de repetidos intentos de suicidio fue del 17 por ciento para ambos grupos. Los expertos dicen que este valor es consistente con hallazgos anteriores y describe el factor de riesgo que conlleva un intento de suicidio previo.

Para este estudio de investigación, el tratamiento estándar después de un intento de suicidio se definió como la atención brindada por el médico de cabecera o un psicólogo del propio paciente, adaptada a la salud física y mental del paciente.

Por lo general, depende del paciente buscar ayuda e iniciar un curso de tratamiento. En este estudio, el tratamiento estándar se complementó con el tratamiento en el Centro de Competencia para la Prevención del Suicidio bajo los auspicios de los Servicios de Salud Mental en la Región Capital de Dinamarca.

En el marco del programa de intervención adicional, enfermeras especialmente capacitadas visitaron a los pacientes pocos días después de su alta hospitalaria y mantuvieron un contacto especialmente cercano con ellos durante un máximo de seis meses, con entre ocho y 20 consultas de extensión además del tratamiento estándar.

El contacto cubría las reuniones con los pacientes en el hogar del paciente y también incluía el acompañamiento de los pacientes a las citas médicas y las reuniones con los servicios sociales. La opción de contacto por teléfono y mensajes de texto también formaba parte del paquete.

Los investigadores se sorprendieron de que el contacto cercano no alterara la frecuencia de repetidos intentos de suicidio. Según los investigadores, el contacto cercano no parece detener la espiral negativa involucrada en repetidos intentos de suicidio.

Este hallazgo significa que la intervención antes del primer intento de suicidio es fundamental. Como tal, la investigación debe centrarse en programas que examinen de forma proactiva a los adolescentes para evaluar su salud mental.

Fuente: Universidad de Copenhague