¿Eres codependiente o compasivo?

Si una mujer no quiere tener relaciones sexuales con su marido pero, de todos modos, lo hace para complacerlo, ¿es codependiente o compasiva?

Ese fue el tema de debate hace unos días entre algunos amigos y yo. La mitad dijo que era codependiente y la mitad dijo que era compasiva.

La línea entre la codependencia y la compasión puede ser difusa porque las intenciones de ambos parecen ser las mismas. Sin embargo, mientras que la compasión promueve la comunicación efectiva y el respeto mutuo, la codependencia destruye la base de las relaciones saludables.

Si está confundido, como yo la mayor parte del tiempo, en cuanto a qué actividades pertenecen a qué categoría, aquí hay algunas preguntas que debe hacerse para determinar si está actuando con compasión o con codependencia.

1. ¿Cuáles son tus intenciones?

La palabra "compasión" se deriva de raíces latinas que significan "co-sufrimiento". La compasión va más allá de la emoción de la empatía (la capacidad de sentir el dolor de otro) para querer activamente aliviar el sufrimiento de otro. Las intenciones están motivadas por el amor y la abnegación. El motivo subyacente de la codependencia, por otro lado, es el de la autoprotección. La persona codependiente necesita ser necesaria y busca aceptación y seguridad. A menudo asume el papel de mártir o víctima y lo hace sobre sí misma. De esa manera, la actividad codependiente, aunque aparentemente caritativa, está más cerca de ser egoísta que desinteresada.

2. ¿Cómo te sientes, emocional y físicamente?

Debido a que la codependencia es una forma de adicción, adicción a las relaciones, genera la sensación de resaca que la mayoría de las adicciones te dejan y deteriora la salud física y emocional. La compasión, por otro lado, promueve la salud y el bienestar general. De hecho, estudios recientes muestran que la compasión nos hace sentir bien de diversas formas. Activa los circuitos cerebrales del placer, secreta la hormona oxitocina "vinculante", ralentiza nuestro ritmo cardíaco, nos hace más resistentes al estrés y estimula nuestro sistema inmunológico.

3. ¿Valoras a la otra persona más que a ti mismo?

Tanto la compasión como la codependencia pueden implicar atender las necesidades de los demás. A veces, esto requiere un sacrificio personal. Sin embargo, una persona compasiva continúa cuidándose a sí misma en el proceso; nunca se abandona a sí mismo para cuidar de otro. Una persona codependiente, por otro lado, descarta sus propias necesidades, reemplazándolas por las necesidades de la otra persona. Luego se vuelve amargado, resentido y frustrado cuando no le queda nada al final del día.

4. ¿Siente que tiene una opción?

Las personas codependientes no tienen opción, o al menos sienten que no la tienen, al cuidar de otra persona. Hay un sentido de responsabilidad exagerado, un miedo al abandono por parte de la otra persona si no se recupera. No están realizando actos de caridad gratuitos como lo hace una persona compasiva. Están aprisionados por la sensación de que sucederá algo terrible si no atienden las necesidades de los demás y hacen lo que sea necesario para permitir el comportamiento, incluso si reconocen que es destructivo.

5. ¿Es sana la relación?

La compasión fortalece las fibras de una relación. Los actos de abnegación contribuyen al aprecio mutuo, la comunicación eficaz, la confianza y otros ingredientes clave de las relaciones exitosas. La codependencia, por otro lado, deteriora la base de las relaciones, causando dependencia, celos, amargura, comportamiento destructivo, mala comunicación y una serie de otros problemas. La codependencia generalmente se encuentra en relaciones que fueron disfuncionales desde el principio, donde una o ambas personas están involucradas en un comportamiento destructivo y adictivo.

6. ¿Te sientes culpable?

A diferencia de la compasión, la codependencia se asocia con un abrumador sentimiento de culpa. La culpa es a menudo el factor que motiva las decisiones y los comportamientos dentro de la relación, aunque no tengan ningún sentido lógico.

Por supuesto, la distinción entre compasión y codependencia no siempre es tan clara. Creo que hay muchos momentos en mi día en los que estoy actuando con ambos: mi intención de ayudar se transforma en mi satisfacción de una necesidad propia, o un acto de caridad se vuelve menos sobre "co-sufrimiento" que sobre permitir comportamientos disfuncionales. Como siempre, la conciencia de sus acciones es clave para avanzar hacia la compasión.

Crédito de la foto: gingeroffershope.com