9 maneras en que los padres pueden promover el comportamiento prosocial en la primera infancia

El comportamiento prosocial, la capacidad de los niños para actuar voluntariamente de una manera positiva, de aceptación, de ayuda y de cooperación, se ha asociado con muchos factores de bienestar. El comportamiento prosocial se ha correlacionado con las habilidades de interacción social positiva, el autoconcepto positivo, las relaciones positivas con los compañeros, la aceptación de los compañeros, así como con un menor riesgo de comportamiento externo y niveles más bajos de problemas de comportamiento en la escuela. Estos hábitos de lo interpersonal son una piedra angular del desarrollo y predicen el éxito académico y social.

Las habilidades sociales en la primera infancia son vitales para la trayectoria del desarrollo interpersonal y se ha comprobado que son estables a lo largo del tiempo. El desarrollo del comportamiento prosocial es complejo ya que los niños deben equilibrar sus propias necesidades e intereses con el desarrollo de vínculos sociales.

Algunos niños son bastante naturales en el proceso interpersonal, mientras que otros necesitan más orientación de las relaciones dentro del entorno social. Dentro del contexto de las interacciones diarias, los padres pueden brindar el desafío y el apoyo para facilitar el desarrollo de estas habilidades interpersonales clave.

Aquí hay 9 formas en que los padres pueden promover el comportamiento prosocial:

  1. Proporcionar reglas y expectativas claras sobre el comportamiento.. Estas reglas deben basarse en los principios del desarrollo, ya que gobiernan las consecuencias del comportamiento. Es importante explicar las razones de las reglas sociales y aclarar la "causa y efecto" de las decisiones y acciones de los niños.
  2. Dilo como si lo sintieras. El nivel emocional apropiado debe acompañar cualquier expresión de una regla o expectativa. El aspecto no verbal de la entrega es vital para el mensaje general porque el efecto dice que es importante. Los niños deben sentir nuestro elogio y aprobación de la conducta prosocial en nuestro tono y expresión. Del mismo modo, debemos ser firmes y directos cuando estamos corrigiendo o redirigiendo un comportamiento inapropiado.
  3. Notar y etiquetar cuando el niño se involucra en un comportamiento prosocial. Frases breves y sencillas como, "Estuviste siendo útil ..." "Tuviste la amabilidad de ..." refuerzan y envían el mensaje de que las acciones son importantes. Estos reflejos de la conducta de los adultos autorizados ayudan a los niños a internalizar estos atributos y la fuente de la conducta. Lo mismo ocurre con los comportamientos antisociales, y cuando los adultos notan y etiquetan estos comportamientos, los niños son más capaces de comprender y actuar de manera apropiada. Es importante destacar que el proceso requiere práctica y consistencia a lo largo del tiempo.
  4. Modelado. Caminar tu conversación es un maestro poderoso para que los niños aprendan a través de lo que ven de los adultos que se preocupan. La imitación es una forma poderosa de aprendizaje y más influyente que la predicación. La naturaleza voluntaria del comportamiento prosocial requiere que el niño tenga modelos y experiencias consistentes para aprender e internalizar la importancia y los beneficios de estas acciones. Su hijo lo observa constantemente y la relación ofrece muchas oportunidades para "mostrar" a los niños cómo actuar y tomar decisiones.
  5. Cuidado receptivo y empático. Es mucho más probable que los niños den lo que han recibido en sus relaciones más importantes. La investigación ha señalado la conexión entre un apego seguro entre padres e hijos y el comportamiento prosocial, así como la empatía en la primera infancia.
  6. Respeto por la naturaleza. Modelar y enseñar el cuidado y el respeto por el medio ambiente y sus habitantes ofrece un mensaje poderoso. Recoger basura, cuidar un jardín, ser respetuoso con los animales y sus hábitats son solo algunas de las muchas formas en que la naturaleza puede enseñar el valor del cuidado, la gratitud y la conexión.
  7. Leer libros sobre la amistad y las relaciones.. Al principio, los libros ilustrados pueden proporcionar narrativas poderosas sobre la importancia y los beneficios del comportamiento prosocial.
  8. Tareas y quehaceres. Definir y asignar tareas concretas que constituyen las partes habituales del día crea una sensación de conexión. Las tareas y los quehaceres apropiados para la edad son una excelente manera para que los niños sean y se sientan útiles.
  9. Evite programas y contenido que respalde comportamientos violentos o antisociales.. Independientemente del formato, el contenido que es apropiado para la edad y creado dentro de las pautas de clasificación estándar ofrece opciones que son más adecuadas para el desarrollo de los niños pequeños. Con pantallas siempre presentes en el entorno, considere elegir programas con temas prosociales de amistad, exploración, resolución de problemas y cooperación.

Referencias:

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Flouri, E. y Sarmadi, Z. (2016). Comportamiento prosocial y trayectorias infantiles de internalización y externalización de problemas: el papel de los contextos barrial y escolar.Psicología del desarrollo, 52(2), 253-258.

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