7 conceptos erróneos comunes sobre las intervenciones contra las adicciones

Cuando el alcohol o las drogas se han apoderado de la vida de un ser querido y parece reacio a afrontar los hechos sobre su adicción, a veces recurrimos a una "intervención" para ayudarles a ver que necesitan ayuda. Una intervención es cuando un grupo de seres queridos (familiares, amigos y otras personas preocupadas) se reúnen para tratar de ayudar a la persona a ver que necesitan tratamiento para su adicción.

Para aquellos que nunca han estado involucrados en una intervención, el proceso puede parecer abrumador y lleno de preguntas sin respuesta. Muchas personas solo han visto intervenciones farmacológicas en televisión o en películas y no están seguras de qué esperar de una intervención real.

A continuación, presentamos siete conceptos erróneos comunes sobre las intervenciones relacionadas con las drogas y el alcohol.

  1. Debe esperar hasta que una persona haya tocado fondo.

    “Tocar fondo” es una frase de uso frecuente cuando se habla de adictos y comportamiento adictivo. Muchos creen que un adicto no puede volver a la sobriedad hasta que haya alcanzado este punto extremadamente bajo. La realidad es que el fondo puede ser difícil de precisar. En lugar de esperar este tiempo vagamente definido, intente obtener ayuda para su ser querido antes de que las cosas progresen tanto.

  2. La sobriedad es posible si un adicto es lo suficientemente fuerte.

    La adicción es una enfermedad que tiene sus raíces en varias causas. La dependencia química se apodera del cerebro de un adicto y cambia toda su estructura neurológica. Los adictos necesitan algo más que fuerza de voluntad para mantenerse sobrios. Convéncelos de que busquen ayuda ahora.

  3. La rehabilitación no funcionará si un adicto ya le ha fallado.

    El hecho de que un adicto haya recaído en el pasado no significa que el tratamiento no funcione. Simplemente tiene que volver a intentarlo.

  4. Los adictos carecen de una moral fuerte.

    Cualquiera puede volverse adicto. Las personas que están genéticamente predispuestas a la adicción tienen aún más probabilidades de convertirse en adictas, independientemente del carácter que posean.

  5. Los adictos romperán los lazos con los que organizan una intervención.

    Es difícil predecir la respuesta de un adicto a una intervención. El abuso de drogas y alcohol puede volver inestable a una persona, por lo que siempre es necesario buscar la ayuda de un intervencionista profesional. Sin embargo, el hecho de que un adicto se enoje no significa que romperá los lazos. En algún momento, se darán cuenta de que sus amigos y familiares solo están tratando de ayudar.

  6. Las intervenciones deben organizarse cuando el adicto está bajo la influencia.

    Esto nunca es una buena idea. Al planificar una intervención, se deben tomar todas las medidas posibles para garantizar que un adicto esté sobrio cuando se enfrente. Una persona que está bajo la influencia puede ser muy volátil y no procesará completamente lo que se le dice.

  7. Las intervenciones deben ser organizadas únicamente por amigos y familiares.

    Un intervencionista profesional es una parte vital para asegurarse de que la intervención sea segura y eficaz. Puede ser peligroso y muy contraproducente intentar intervenir con un adicto sin ayuda profesional. Póngase siempre en contacto con un intervencionista profesional, que le ayudará a diseñar un plan para que la intervención sea lo más productiva y saludable posible.