Cómo hacer frente cuando un niño ansioso tiene un colapso

Cuando nuestros hijos exhiben un comportamiento perturbador y parecen estar fuera de control, podemos sentirnos impotentes y, a veces, desesperanzados. Cuando nos damos cuenta de que sus acciones ya no son eventos aislados, sino que se han convertido en parte de una rutina angustiosa, nuestra mente puede encontrar innumerables soluciones. Cuando nuestros hijos tienen ansiedad y sabemos que este es un factor que contribuye, nuestra asombrosa máquina de resolución de problemas, la mente, también podría decirnos: “Eres un padre terrible. Es tu culpa."

Este es un pensamiento que nuestra mente está proporcionando para ayudarnos a darle sentido a la situación. Solo está tratando de encontrar una solución que coincida con nuestra angustia y el comportamiento de nuestro hijo. Esos pensamientos pueden coincidir con la situación, pero no es útil y simplemente no es el caso.

Los terapeutas de ACT (Terapia de Aceptación y Compromiso) a menudo recuerdan a sus clientes que la mente es como un consejero que brinda consejo, pero a veces puede no ser útil. Cuando nuestros hijos sufren, sentimos su dolor y nuestra mente quiere ayudarnos. Cuando nuestros pensamientos, sentimientos e impulsos se enredan, terminamos creyendo lo que dice la mente. Como padres, debemos reconocer que no estaríamos experimentando esos sentimientos de incompetencia si no cuidamos y amamos a nuestros hijos tanto como lo hacemos.

Cuando se trata de ayudar a los niños ansiosos, los padres pueden recordar que el conocimiento es poder. Pueden usar lo que saben sobre su mente para tomar mejores decisiones, continuar con esperanza y recordar que el cambio es posible.

La respuesta de lucha o huida. Este es el instinto humano de supervivencia. Los adultos y los niños que luchan con la ansiedad pueden desconocer este sistema automatizado que está diseñado para protegerlos de situaciones amenazantes. Es posible que solo sean conscientes de su incomodidad y sentimientos desagradables. Su defensa inmediata puede ser evitar la situación. Cuando los niños se sienten abrumados, también se puede observar un comportamiento agresivo.

Nuestras experiencias internas como pensamientos, sentimientos, sensaciones e impulsos son eventos privados porque nadie puede saber exactamente cómo nos sentimos. Quienes nos rodean pueden adivinar cómo nos sentimos en función de nuestro comportamiento. Cuando las experiencias internas de los niños ansiosos se complican, es probable que sus acciones se manifiesten de manera similar. Es su conducta la que vemos y nos dice cuando algo anda mal.

La plasticidad del cerebro.1 Nuestras acciones, emociones y pensamientos contribuyen a la capacidad de nuestro cerebro para continuar cambiando. Siempre que aprendemos algo nuevo, nuestro cerebro cambia y seguirá cambiando a lo largo de nuestras vidas.

Por ejemplo, si queremos aprender a tocar la guitarra, la primera vez que tengamos una lección habrá miles de neuronas disparándose juntas. Se liberarán sustancias químicas en el cerebro y se creará una memoria a corto plazo. Si solo practicamos una vez al mes, las neuronas que se activaron juntas no tendrán la oportunidad de conectarse lo suficiente, y el aprendizaje que tuvo lugar solo permanecerá en la memoria a corto plazo.

Por otro lado, si practicamos constantemente todos los días durante un período de tiempo más largo, nuestro aprendizaje será duradero. En el cerebro se producen cambios estructurales y funcionales que permiten desarrollar una nueva habilidad o hábito. Esto sucede cuando hacemos algo de manera consistente.

Del mismo modo, cuando los niños se sienten abrumados por las sensaciones que no entienden, pueden mostrar un comportamiento perturbador. Todo lo que suceda antes, durante y después se guardará en la memoria a corto plazo del niño. Cuando el comportamiento se repite y la respuesta es consistente, ya sea útil o inútil, se producirá la sorprendente neuroplasticidad, ya que las neuronas se conectarán reforzando el comportamiento particular.

Conciencia. La investigación indica que el la mejor oportunidad de tener un cambio en nuestro cerebro es lo que hacemos.1 Al pensar en la neuroplasticidad del cerebro, los padres pueden tener valor al saber que pueden ser los catalizadores para ayudar a sus hijos ansiosos. Tomar conciencia de sus experiencias internas y de lo que hace con ellas es un gran comienzo.

Mantenga un registro de lo que sucede antes, durante y después del comportamiento perturbador. Darse cuenta puede ayudarlo a tener más confianza en su crianza. Considere responder las siguientes preguntas:

  • ¿Cuál puede ser el desencadenante de la rabieta de su hijo? Por ejemplo, la situación, las circunstancias, las personas y la hora del día. Escríbalo tan pronto como tenga la oportunidad.
  • Observe sus experiencias privadas (pensamientos, sentimientos, sensaciones e impulsos) mientras su hijo exhibe el comportamiento negativo. ¿Te estás enredando con estos eventos internos?
  • Sea consciente de sus palabras, tono de voz, postura, comportamiento y comportamiento cuando su hijo se desencadena. Observe si fueron útiles o inútiles. ¿Fue hoy típico? ¿Qué fue diferente hoy y notó si su hijo responde de manera diferente cuando cambia algo?
  • Observe la respuesta de su hijo y sus experiencias internas después de lo sucedido.
  • Cuando el comportamiento de sus hijos se intensifica, ¿se siente impulsado y cómo responde a la intensificación de su hijo? Anote sus pensamientos, sentimientos, sensaciones e impulsos.
  • Mantenga un registro durante una semana o dos.
  • ¿Qué descubriste? ¿Hay algo que pueda estar reforzando el comportamiento perturbador de sus hijos además de su mente ansiosa?

Aunque no existe una fórmula para los padres cuando el comportamiento de sus hijos es perturbador, existen muchos recursos para ayudarlo. Consulte con un proveedor de tratamiento que sepa cómo tratar los trastornos de ansiedad y tenga experiencia en el trabajo con niños. ¡Anímese y no olvide que el cambio es posible y factible! ¡Ten paciencia y nunca pierdas la esperanza! La conciencia es el primer paso. ¡Puedes empezar hoy!

Referencia

  1. Boyd, L. (noviembre de 2015). Después de ver esto, su cerebro no será el mismo [archivo de video]. Obtenido de https://www.youtube.com/watch?v=LNHBMFCzznE.