Ayudando a las escuelas con sus necesidades de salud mental

Mayo es el Mes de la Salud Mental (si no lo había escuchado), y de acuerdo con ese tema, es bueno verificar dónde reside la salud mental en varios lugares de la sociedad.

Uno de esos lugares está en nuestras escuelas. Las escuelas pueden ser útiles en la primera línea de identificación, a través de programas de detección, de niños y adolescentes en riesgo que puedan tener un trastorno mental. En la última década, las escuelas también se han convertido en un componente necesario para garantizar que los estudiantes que necesitan tratamiento de salud mental tengan acceso a algo que pueda ayudar.

Pero los investigadores de la Universidad de Missouri advierten que cuando se trata de programas de salud mental en las escuelas, no hay una única solución para todos. Es poco probable que simplemente tratar de implementar soluciones basadas en la investigación sin comprender realmente cuál es el problema en una escuela o distrito escolar en particular.

Una de las tendencias crecientes hoy en día en la medicina y el cuidado de la salud mental es la de buscar “tratamientos basados ​​en evidencia” (o EBT). El problema con los tratamientos basados ​​en evidencia y los programas basados ​​en la investigación es que las personas a menudo no toman en cuenta las necesidades o circunstancias específicas y únicas de la persona que necesita el tratamiento.

En las escuelas, esto se traduce en un intento de implementar programas de educación sobre salud mental y programas similares basados ​​en la investigación, con poca apreciación o comprensión de la cultura única de la escuela. ¿Qué resultados son los programas que ven resultados mucho menores de lo que la investigación sugiere que deberían ver?

Lo que sugieren la Dra. Melissa Maras y sus colegas es simple: primero debe trabajar desde una perspectiva basada en la comunidad. Implemente los resultados basados ​​en la investigación lentamente en el programa existente y sea sensible a las necesidades únicas y específicas del entorno donde está implementando el programa. No puede simplemente lanzarse, intentar comenzar con una pizarra limpia y decir: "Bueno, esto es lo que muestra la investigación, así que esto es lo que vamos a implementar".

Puede, pero encontrará resultados decepcionantes.

Maras tiene mucho sentido, y es un llamado a la racionalidad que a veces tanto los investigadores, los médicos y los administradores de programas pasan por alto en su ansiedad por adoptar cualquiera que sea la última tendencia. Mucho del bien existente proviene de los programas que se utilizan en las escuelas hoy en día. Construir gradualmente sobre esos éxitos con más técnicas y modelos basados ​​en la evidencia parece una forma segura de no solo garantizar una mejor adopción, sino también mejores resultados.