Biomarcadores: ¿Pueden los escáneres de sangre y cerebro ayudar con el tratamiento futuro de la depresión?

¿Son los biomarcadores predictivos la ola del futuro del tratamiento de la depresión?

Investigaciones recientes han demostrado, en pequeños estudios piloto, que las tomografías por emisión de positrones cerebrales y, en un estudio separado, las proteínas de la sangre, pueden actuar como biomarcadores importantes para determinar si un antidepresivo o una terapia cognitivo-conductual podría ser el mejor tratamiento para la depresión clínica de una persona.

Tal indicador sería un potencial bendición para quienes buscan tratamiento para la depresión. Actualmente, el tratamiento de la depresión se caracteriza por un enfoque de prueba y error, y la mayoría de los profesionales recomiendan que la mayoría de las personas reciban tanto medicamentos como psicoterapia.

Estos estudios apuntan a la posibilidad de que, en el futuro, podamos tener una forma más confiable de dirigir a las personas hacia el tratamiento que será más efectivo para ellas.

Hay mucho trabajo por hacer en esta área, sin duda. Estamos en los inicios de este tipo de investigación: estudios que probablemente tomarán al menos otra década para llegar a resultados que ayuden a guiar el tratamiento individual y real de la depresión.

Susan Young, en un artículo reciente en el Revisión de tecnología del MIT, tiene la historia:

La investigadora de la Universidad de Emory, Helen Mayberg, informó que una tomografía por emisión de positrones, un método de imágenes de uso común, puede revelar si un paciente responderá mejor a un antidepresivo o una terapia cognitivo-conductual.

Y en mayo, Medscape informó que David Mischoulon del Hospital General de Massachusetts presentó hallazgos de que la cantidad de una proteína en particular en la sangre de los pacientes con depresión podría indicar si un paciente mejoraría al agregar una forma de ácido fólico a su tratamiento.

Por supuesto, el desafío con cualquiera de estos métodos, si fueron confirmados y ampliados por otros investigadores, es el esfuerzo adicional que se requiere del paciente. Se deben programar exploraciones PET y extracciones de sangre, y se deben evaluar los resultados. Este tipo de pruebas y su análisis requieren semanas adicionales, mientras la persona continúa experimentando su depresión.

En lugar de esperar sin tratamiento, a la mayoría de las personas se les administrará un antidepresivo o se someterá a terapia (o, idealmente, ambas). Solo después de semanas de tratamiento obtendrán un resultado que les informe si están en el Derecha tratamiento para ellos.

El Dr. David Mischoulon refuerza una falsa dualidad detrás de las causas de la depresión clínica, sin embargo:

Un objetivo clave de dicha investigación es distinguir entre las causas de la depresión. "La presencia de ciertos biomarcadores podría darnos una pista de si la depresión [de un paciente en particular] es realmente biológicamente impulsada, o si es una depresión como la tristeza por un evento", dice Mischoulon. "Si podemos identificar a las personas que tienen estas bases biológicas, podría sugerir que a estos pacientes les iría mejor con medicamentos, en lugar de psicoterapias o meditación".

Ya podemos identificar a uno de esos grupos de personas sin tales pruebas médicas. Es una simple pregunta que se hace durante la entrevista clínica: "¿Ha experimentado alguna pérdida reciente, accidente u otro evento de la vida que pueda haberlo hecho sentir triste o vacío?" Esa pregunta le da un resultado mucho más rápido que una PET o un análisis de sangre, y le dice inmediatamente si la depresión del individuo puede estar relacionada con un evento (por ejemplo, una reacción de duelo complicada, tal vez).

Pero lo que es más importante, toda depresión tiene fundamentos biológicos, fundamentos sociales y fundamentos psicológicos. Tratar de separarlos en categorías burdas es simplificar demasiado este complejo trastorno.

El artículo termina repitiendo algunos de los argumentos cansados ​​que rodean el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, sugiriendo que tales biomarcadores podrían cambiar la forma en que se diagnostica la depresión. Hoy en día, "[...] los diagnósticos se basan en gran medida en la colección de síntomas presentados o descritos por los pacientes". No estoy seguro de cómo eso es tremendamente diferente de muchas enfermedades médicas y la CIE-9, pero aparentemente se supone que debemos creer que existe algún tipo de prueba de laboratorio médica mágica para todas las enfermedades.

Soy optimista sobre el futuro de los biomarcadores para ayudarnos a comprender mejor las mejores estrategias de tratamiento para una persona con depresión o, con suerte, con cualquier trastorno mental. Pero pasará mucho tiempo antes de que estos estudios iniciales den como resultado técnicas fiables y sólidas que puedan traducirse en la práctica clínica diaria.

Notas al pie:

  1. La mayoría de las pruebas de laboratorio en medicina no necesariamente diagnostican enfermedades; proporcionan pistas sobre cuál puede ser la enfermedad subyacente. Un indicador de combustible en su automóvil le indica que se ha quedado sin combustible; no te dice por qué se ha quedado sin combustible. [↩]